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08/12/2005
zona fantasía le da la bienvenida
esta página está creada con el único fin de divertirles. Aquí se narrarán historias de fantasía y noticias....
si teneis alguna sugerencia o algo que comunicar, mandar el mensaje a glenco@wanadoo.es y añadir que me gustaria que dejaran sus comentarios....gracias.
bueno, espero que les guste....
capítulo 1
-Kerdse huret akjij
Tras estas palabras, un grito cortó el silencio de la noche.
Kandrek se levantó de su lecho tras escuchar el angustioso grito, se vistió silenciosamente y bajó donde provenía el grito. Al llegar, se encontró con una horda de furiosos soldados que intentaban derribar la gran puerta de roble que separaba los dos espacios del gran castillo. Mientras, dentro de la habitación, el suceso que todos temían se llevaba a cabo, el asesinato de la princesa komey.
Al ver que los furiosos soldados no lograban nada, Kandrek se dispuso a llamar a la guardia real de su padre, el rey de Jazkilit. Nada más llegar la guardia y conocer la situación, se mandó llamar al rey para dar noticia de lo que estaba aconteciendo. Mientras algunos soldados seguían luchando contra la imponente puerta, otros, utilizaban el ingenio. Pero nada daba su fruto y Kandrek se dispuso a llamar al fresuisk del reino.
Cuando el fresuik llegó, pronunció unas palabras y la puerta se abrió como si nada la hubiera estado sujetando.
Nada más entrar, encontraron el cuerpo de la princesa boca abajo, y cuando le dieron la vuelta, vieron que en la cara desfigurada de la princesa había un rostro de terror que jamás pudieron borrar de su mente. Todos los que allí había, buscaban alguna pista del autor del horrible acto, pero no lograron encontrar nada; por lo que dedujeron que había un traidor entre sus filas.
Días después del suceso, el reino estaba sumido en el más terrible caos, soldados que se acusaban unos a otros; ciudadanos que juraban haber sido testigos de todo el suceso, pero que solo hablarían cuando se les proporcionara una gran suma de dinero.
En fin, lo que suele ocurrir en cualquier tipo de desgracia, llegaron al reino tipos con la fama de pertenecer a la peor calaña de todos los lugares cercanos al gran Jazkilit.
Mientras tanto Kandrek intentaba por todos lo medios no sentirse afligido por la muerte de su doncella, pero todos sus intentos eran en vano. Había días en los que lloraba amargamente y otros momentos de lucidez en el que recordaba todos los tiempos pasados junto a ella. Pero para él no existía el consuelo, sólo vengar la muerte de su doncella, y para ello estaba dispuesto a hacer todo lo necesario.
Por el gran castillo paseaban ahora grandes liuytyr, con sus pesadas hachas y con sus grandes cachiporras; también había ahora pequeños moiuy, que vigilaban escondidos en cualquier esquina.
Un mes después de la muerte de la princesa, una llegada les volvió a recordar a la doncella, y es que una chica con la misma edad de la princesa, preguntaba por ella.
Al saber la desgraciada noticia relatada por los habitantes del reino, se dirigió con su espada alzada al bosque de Cyuar. Pronto todos los habitantes olvidaron a la extraña muchacha; todos menos Kandrek, que tras coger su espada, y meterla en el cinto, se dispuso a averiguar todo sobre la muchacha y su relación con la doncella.
©glencos productions
10/12/2005
capítulo 2:
Tras la desaparición de Kandrek, el rey enfermó, provocando un gran revuelo entre la población, porque como nadie sabía el paradero del príncipe, el reino no tenía gobierno. Eso provocó la llegada de numerosos aspirantes al trono.
Kandrek escuchó un sonido tras las ramas que le cerraban el paso. Se agazapó justo a tiempo para no poder ser visto, pues una manada de Györ corrían presas del pánico perseguidas por unas cazadoras. Tras unos días tras los pasos de la muchacha, sólo había podido descubrir de ella, que se llamaba Elyon , y pertenecía a una orden de jóvenes sacerdotisas al servicio de Nituy, la diosa del poder elemental. El príncipe no lograba descubrir la relación entre las sacerdotisas y su doncella, pues en su reino, solamente había un Dios, Kroth. Este poseía el poder de todas las cosas, y en las tierras del reino era mostrado su poder a través de los fresuik. Y su doncella había respetado esta religión e incluso parecía que la adoraba; el príncipe estaba muy confuso. Tras realizar estas deliberaciones, un ruido a su espalda lo sorprendió y al darse la vuelta, observó, confuso, a las sacerdotisas observándole con una mezcla de temor y sorpresa.
Al mes de enfermar el rey Jazkilit, murió, no sin antes otorgar el trono a su hijo, y al no estar este presente, se lo apropió temporalmente el fresuik del reino.
-¿Quién eres tú?-preguntó una sacerdotisa hermosa a los ojos de kandrek.
-Soy el príncipe de Jazkilit.
-¿Y que te ha traído aquí?- preguntó con descaro otra sacerdotisa
-Averiguar las razones del asesinato de princesa Komey y conocer vuestra relación con ella.
Todas palidecieron bajo sus mantos, o eso le pareció a kandrek. Todos estuvieron un buen rato en un tenso silencio, hasta que la sacerdotisa que había estado en su reino, desenvainó su daga y amenazó con ella al príncipe.
-¿Quien eres?-preguntó desconfiada la sacerdotisa.
-Ya te lo he dicho
-¿Que pretendes siguiéndonos?
-Conseguir la información que os he pedido -respondió con sinceridad el príncipe.
Tras este momento de tensión, la sacerdotisa bajó el arma y ayudó al príncipe a levantarse.
©glencos productions
capítulo 3:
-Mi señor, ¿desea algo más de comer?- preguntó educadamente un poncadur sirviente.
-No gracias, puedes irte- respondió el fresuik aburrido.
Durante la semana que el fresuik llevaba de mandato, no había ocurrido nada interesante, absolutamente nada. El fresuik esbozó una mueca divertida al observar por la ventana como dos soldados que estaban siendo ejecutados agonizaban.
- ¿ Qué se supone que es esto?- preguntó Kandrek
- Es Loman asado- respondió con sencillez una sacerdotisa
El príncipe, al saber lo que era, hizo un gesto de asco, pero no reprochó y siguió comiendo. Ya llevaba dos días en compañía de las sacerdotisas, y en ese tiempo no había sabido nada nuevo acerca de las extrañas relaciones que habían mantenido las sacerdotisas con su difunta princesa. Tras acabar la cena, trató de sacar el tema, pero ellas inteligentemente lo eludieron con suma facilidad. Tras estar un rato pensando y ver que no sacaba nada en claro, el príncipe se acostó en un mullido colchón de hojas. Poco a poco se durmió, sin que nada perturbara sus sueños.
-Os he reunido hoy aquí, para que me ayudéis en una gran labor – comenzó a decir el fresuik.
- Lo que queráis, mi señor-dijeron los gigantes lobers
-Se trata de un trabajo sencillo, que si lleváis a cabo con éxito, os veréis bien recompensados.
-¿De qué se trata?- preguntó el jefe de los lobers.
-De matar a mi mayor amenaza, al príncipe de Jazkilit ; de matar a Kandrek.
Kandrek tensó el arco, sacó una flecha de su carcaj y se dispuso a lanzarla contra un objetivo fijo; el jabalí que sería su próxima y sabrosa cena. Pero un sonido proveniente del bosque hizo que el jabalí huyera y una veintena de pájaros salieran volando de unos árboles cercanos. El príncipe maldijo su suerte y se dirigió hacia el sonido. Al llegar, vio a las sacerdotisas sumamente asustadas, y delante de ellas había un gran ejército de lobers.
-Es mi deber comunicaros la triste noticia de la muerte del príncipe-comenzó a decir el fresuik- y también comunicaros el nombramiento del nuevo rey. Yo.
Los asistentes a la reunión no observaron en los ojos del fresuik, el destello de maldad que se produjo y todos comenzaron sin saberlo, los tiempos oscuros.
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22/12/2005
capítulo 4:
Todo el bosque parecía lamentarse por la muerte de las sacerdotisas; una a una, habían sido mutiladas y maltratadas por el ejército de lobers; bueno, todas no habían muerto, porque gracias a Kandrek, Elyon había podido zafarse del gran ejército.
Tras haber observado con espanto la muerte de sus compañeras, había salido corriendo, perseguida por el incansable Kandrek. Ellos no entendían nada de ese ataque, ni de donde provenía, pues las sacerdotisas no tenían enemigos naturales.
Kandrek logró atrapar a Elyon, y la obligó a seguirle para espiar y seguir a los lobers
El nuevo rey, estaba observando por la ventana la llegada de su ejército de lobers, con satisfacción observó que todas sus espadas estaban cubiertas de sangre, mucha sangre. Pensando en eso se dispuso a darles la bienvenida.
-¿Matasteis a Kandrek?- preguntó el nuevo rey
- si, mi señor- respondieron a coro los lobers
Tras esta afirmación el rey se tranquilizó y se dispuso a ordenar que prepararan un banquete en honor de su gran ejército, los lobers.
Kandrek no podía creer lo que sus ojos estaban viendo, los lobers se dirigían hacia su castillo. Junto con Elyon se dirigió en la misma dirección, pero ya tramando un importante plan.
-¿Puedes hacernos invisibles?- le preguntó Kandrek a Elyon.
-Si, pero necesitaría unas ciertas plantas.
-bueno, pues regresemos al bosque hasta que estemos preparados.
Tras internarse en el frondoso bosque, Elyon se fue hacia unos matorrales que contenían unos extraños frutos azules. Cogió algunos y, además, hojas de diversas plantas. Tras machacarlos, los mezcló con un brebaje que tenía en una cantimplora y que después escondió bajo sus mantos. Cuando transcurrió media hora, Elyon vertió la mezcla en un vaso, que seguidamente ofreció a Kandrek. La poción tenía un aspecto verduzco, al que Kandrek miró con repugnancia, y tras beberlo, apuró hasta la última gota. A los cinco minutos, Kandrek comenzó a marearse, lo que le obligó a sentarse, y tras apoyar la cabeza en un árbol, Kandrek comenzó a desaparecer.
- ¡Larga vida al rey!- gritaron la comitiva de lobers
Tras un gesto del nuevo rey, todos los lobers se callaron; se encontraban en torno a una gran mesa destinada a grandes festines.
- Gracias a todos por vuestra colaboración y debido a mi promesa, me veo en el deber de otorgaros la recompensa, que será una parte del dinero del reino y unas tierras al norte de Jazkilit.- Tras estas palabras, todos los lobers aclamaron al rey. Tras el gran festín todos los lobers estaban ansiosos por acabar la fiesta y acomodarse en sus respectivos dormitorios, pero una sorpresa desagradable les esperaba tras la puerta.
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